jueves, 26 de julio de 2007

DEBEMOS ATESORARNOS


Debemos atesorarnos las unas a las otras, cuidarnos las unas a las otras consolarnos las unas a las otras e instruirnos para que nos sentemos juntas en el cielo.
Lucy Mack Smith
24 de Marzo 1842

jueves, 19 de julio de 2007

UNA LIAHONA EN TODOS LOS HOGARES

SIGUE AL PROFETA

AMOS 3:7 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.


DyC 1:38 Lo que yo, el Señor, he dicho, yo lo he dicho, y no me disculpo; y aunque pasaren los cielos y la tierra, mi palabra no pasará, sino que toda será cumplida, sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo.



UNA LIAHONA EN TODOS LOS HOGARES



Queridos Hermanos:

Nuestro deseo es que haya revistas de la Iglesia en cada hogar Santo de los Últimos Días. La influencia fortalecedora y edificante de las revistas de la Iglesia puede bendecir a los miembros de ella de cualquier edad, especialmente en vista de las muchas influencias de los medios de comunicación que nos rodean.

Toda familia debe tener y utilizar la revista Liahona. Los padres y líderes deben prestar especial atención, para asegurarse de que los niños y los jóvenes tengan pleno acceso a ella. Alentamos a todos los miembros de la Iglesia a aprovechar esa importante fuente de recursos.

La Revelación moderna es escritura y se publica cada mes en la revista Liahona.




Muy atentamente
La Primera Presidencia



SIGUE AL PROFETA







domingo, 1 de julio de 2007

MOISES 6:60

Moisés 6:60. “Por el agua”.
“El bautismo no es optativo si uno desea la plenitud de la salvación. Jesús dijo que las personas debían nacer del agua y del Espíritu (Juan 3:3–5).

Cuando Él envió a los Doce Apóstoles a enseñar el Evangelio, les dijo que todo aquel que creyera y se bautizara sería salvo; y quien no creyera sería condenado (Marcos 16:16)…

“El bautismo en el agua tiene varios propósitos. Es para la remisión de los pecados, para ser miembros de la Iglesia y para entrar en el reino celestial; es también la puerta que conduce a la santificación personal cuando a eso le sigue la recepción del Espíritu Santo” (véase en la Guía para el Estudio de las Escrituras, “bautismo”, pág. 23; véase también D. y C. 76:51–52).

Moisés 6:60. Justificación.
Ser justificado es ser hecho justo, o sea, libre de culpa y de pecado. El Espíritu Santo es el miembro de la Trinidad cuyo poder actúa como agente purificador que quita la culpa y el pecado de nuestra vida (véase 2 Nefi 31:17). El presidente Joseph Fielding Smith dijo: “A través del derramamiento de la sangre de Cristo, somos limpiados y santificados; y somos justificados a través del Espíritu de Dios” (Doctrina de Salvación, tomo II, pág. 305).

Moisés 6:60. Santificación.
Ser santificado es ser santo y digno de la vida eterna y de la gloria inmortal (véase Moroni 10:32–33). Por medio de Su expiación perfecta, Jesucristo derramó Su sangre e hizo posible que todos los que tuviesen fe y se arrepintieran fuesen santificados (véase Mosíah 3:11, 18; Alma 34:10–16).
Por consiguiente, somos rescatados y santificados por la sangre de Cristo. El presidente Joseph Fielding Smith, en ese entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó:
“La Expiación por la cual los hombres son redimidos, la efectuó alguien sin mancha y sin contaminación. Tenía que ser alguien que tuviera vida en sí mismo y, por lo tanto, poder absoluto sobre la muerte. Ningún hombre mortal podía llevar a cabo la Expiación; es más, la Expiación debía ser efectuada por medio del derramamiento de sangre, ya que ésta es la fuerza vital del cuerpo humano…

“Las Escrituras están repletas de pasajes que enseñan que no podría haber remisión de los pecados sin el derramamiento de la sangre de Jesucristo” (en “Conference Report”, abril de 1956, pág. 127).